SAN VALENTÍN 2022






14 de febrero... un año más... Y otra vez los escaparates se llenan de corazones con apetitosos descuentos y las televisiones de anuncios de colonia y bombones. Mirándolo bien, ¿a quién le amarga un dulce o un regalito de vez en cuando para romper la monotonía del invierno? Siempre está bien romper la rutina pero nunca sin olvidar lo que realmente importa: ese sentimiento que mueve el mundo, que es capaz de nublarnos la mente, de hacer locuras, de quitarnos el hambre y el sueño, de hacernos sentir las más insospechadas contradicciones, como ya describía Lope de Vega en su famoso poema:

"Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso".


                                      

ESTO ES AMOR (para el/la que lo quiera leer entero, porque no tiene desperdicio)

y que, sobre todo y ante todo, es UNIVERSAL, y no entiende de sexo, de edades ni de cualquier condición o limitación que se le quiera poner. ¿Y qué mejor forma de celebrarlo que con nuestro concurso de cartas de San Valentín? Pues nunca se inventó una forma tan emotiva y sincera de expresar el amor que mediante la escritura. Y así lo han demostrado, una vez más nuestros alumnos y alumnas.

Desde el Departamento de Lengua y Literatura del IES Fernando III tenemos el placer de presentaros a los textos ganadores del concurso de Cartas de San Valentín 2022:







¡Ay, mi abuela! ¡Ay, mi abuela!

Un abrazo suyo mucho se anhela.

Con tono dulce parecido a una ciruela

su amor en mi alma se cuela.


¡Ay, mi abuela! ¡Ay, abuelita!

Cuando estoy cansado de la vidita,

me recorrería Ayora enterita

por ver esa preciosa carita.


¡Ay, mi abuela! ¡Ay, mi yaya!

Cuando estoy en la sombra de la atalaya

me pongo mi camisa de rayas 

y te visito como un mosquito a una araña.


¡Ay, mi abuela! Cómo te quiero,

a ti te daría mi mundo entero,

me pondría de traje y sombrero

para dedicarte un poema aunque me salga feo.








NI TÚ, NI YO.

Tú, que no quieres verme, y yo, que no sé qué hacer. Yo lucha contra los instintos que este corazón suicida tiene si te ve.

Lucho contra las ganas de besarte cuando pasas patinando por delante de mi casa, yendo más deprisa para evitar encontrarme,

sin saber que yo siempre te encuentro.


Tú, que evitas soñarme mientras que yo te persigo en mis sueños, corriendo por aquel prado lleno de amapolas

amarillas en el cual me retrataste el día de San Valentín, yendo a cenar para acabar cenándonos en tu habitación.


Tú, que ya no vas a aquel banco donde por primera vez nos dijimos "te quiero" mientras que yo, todas las tardes, cojo un libro

de mi enorme estantería y voy paseando hasta llegar a ese banco para pasar allí las horas, esperando a que aparezcas,

volviendo a casa con el corazón un poco más roto que ayer.


Tú, que ya no escuchas esa canción que nos pusieron en aquel bar el día que nos besamos por primera vez mientras que,

esa misma, parece ser la que ahora no sale de mi vida.


Tú, que calmabas mis pensamientos pero vas a dejar de hacerlo.

Tú, que ya no quieres verme, y ahora yo a ti tampoco.

Tú, que ya no me sueñas y yo que voy a dejar de soñarte.

Tú, que ya no vas a aquel banco, y yo, que lo voy a prender en llamas.

Tú, que ya no escuchas esa canción, y yo, que estoy escribiendo una propia.


Ahora es cuando tú ya no, y yo, tampoco.



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